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jueves, 19 de enero de 2012

La morosidad empresarial subió dos puntos porcentuales en 2011, situándose en el 7,1%


El número de impagos a proveedores ha sufrido un considerable aumento durante el último año en España. El porcentaje de impagos con respecto al total de la facturación –ratio de morosidad empresarial- pasó del 5,1% de 2010, al 7,1% durante el pasado año.

Estos datos triplican el 2,6% de la media europea y colocan a nuestro país en el tercer lugar de la clasificación de morosidad europea, sólo por detrás de Grecia e Italia.

El plazo medio de pago a proveedores en el sector privado fue de 98 días durante 2011, cinco días más que durante el año anterior. La Ley de Morosidad, en vigor desde julio de 2010, establece un calendario progresivo de reducción en los plazos de pago hasta el 1 de enero de 2013, fijado en 85 días para 2011, 75 días en 2012 y, finalmente, estableciendo el tope de 50 días a partir de 2013. 

Por su parte, el plazo medio de pago de las administraciones públicas a sus proveedores se cifró en 162 días durante 2011, cinco días por encima del plazo de 2010 y ocho días por encima de los 154 días de 2009. Un periodo que está muy por encima del plazo legal de 40 días, que la Ley de Morosidad fijó para el presente año.

jueves, 12 de enero de 2012

La gestión del circulante y la transparencia, elementos clave para la supervivencia

Uno de los  principales problemas a los que se enfrenta la empresa española es el acceso a la financiación bancaria. El Boletín Estadístico del Banco de España del mes de diciembre confirma que el crédito nuevo concedido a las empresas fue 46.700 millones de euros, lo que supone un 26% menos que en el mismo periodo de 2010.

Esta sequía en las fuentes de financiación, junto con la creciente dificultad para mantener los volúmenes de facturación de otros años y unos plazos de cobro más largos que en cualquier otro país de la UE, hacen de la gestión del circulante un elemento clave para su supervivencia como empresas.

La aplicación de medidas preventivas que nos permitan minimizar el riesgo de impago y mejorar el circulante no deben centrarse únicamente en los clientes activos. Debemos empezar antes de la entrada de un cliente, involucrando a las áreas de marketing para que nuestras campañas de prospección se basen en una segmentación inteligente, y centrarnos exclusivamente en aquellos clientes que nos interese captar tanto desde un punto de vista comercial como financiero. De hecho, la utilización de herramientas que nos permitan anticipar el comportamiento en pagos de estos potenciales clientes puede ayudarnos a optimizar esfuerzos, costes y mejorar notablemente el resultado de las acciones de marketing.

Otro punto crítico es el de entrada de clientes, donde debemos definir una política de admisión que nos ayude a tomar una decisión correcta con rapidez: una correcta utilización de información interna (un elemento que habitualmente no se gestiona adecuadamente) y externa (información comercial), unas condiciones contractuales y unos plazos de pago claramente recogidos en la documentación entregada al cliente establecidas, son medidas preventivas básicas que a menudo no se aplican.

En este sentido, también es aconsejable realizar un mapa de riesgo de nuestra cartera de clientes que nos permita centrar nuestros esfuerzos en aquellos clientes con mayor riesgo de incumplimiento en sus compromisos de pago. Una vez establecida la relación contractual con el cliente, debemos asegurarnos que disponemos un sistema de seguimiento que nos permita anticipar posibles impagos y darnos margen de maniobra para minimizar su impacto en nuestra empresa.