El número de impagos a proveedores ha sufrido un considerable aumento durante
el último año en España. El porcentaje
de impagos con respecto al total de la facturación –ratio de morosidad empresarial- pasó del 5,1% de 2010, al 7,1% durante
el pasado año.
Estos datos triplican el 2,6%
de la media europea y colocan a nuestro país en el tercer lugar de la
clasificación de morosidad europea, sólo por detrás de Grecia e Italia.
El plazo medio de
pago a proveedores en el sector privado fue de 98 días durante 2011, cinco días
más que durante el año anterior. La Ley de Morosidad, en
vigor desde julio de 2010, establece un calendario progresivo de reducción en
los plazos de pago hasta el 1 de enero de 2013, fijado en 85 días para 2011, 75 días
en 2012 y, finalmente, estableciendo el tope de 50 días a partir de 2013.
Por su parte, el
plazo medio de pago de las administraciones públicas a sus proveedores se cifró
en 162 días durante 2011, cinco días por encima del plazo de 2010 y ocho días
por encima de los 154 días de 2009. Un periodo que está muy por encima del
plazo legal de 40 días, que la Ley de Morosidad fijó para el presente año.
